TURRONERÍA IVÁÑEZ

Historia viva de cinco generaciones

1ª Generación

1855 –Miguel, mi bisabuelo- Jijonenco de pro y emprendedor, elabora ricos productos de su pueblo Xixona. Sabe que su turrón es el mejor, así que decide buscar mercado.

En uno de sus múltiples viajes, llega a Bilbao, y conoce a un bilbaíno con quien establece una entrañable amistad. Éste le pide que traiga sus dulces para probarlos. Miguel así lo hace y su amigo queda maravillado. Él confía en que los bilbaínos, de fino paladar, sabrán valorar su turrón en Bilbao, así que le ofrece su portal (CORREO, 12) para que pueda venderlos. Un portal donde más tarde se instalaría la turronería Iváñez.

Así, Miguel llega a la Villa con su carro cargado de dulces manjares, en 1855, instaurando una tradición que perdura hasta nuestros días, 158 años después.

2ª Generación

Tras Miguel siguió Eladio, mi abuelo, que puso nombre al turrón “Eladio Iváñez Coloma”, el primer turrón Iváñez, y que, poseedor de fértiles terrenos con almendras, romero y todas las delicias de la cuenca mediterránea, perfeccionó, mejoró e instauró las fórmulas magistrales del mejor maestro turronero.

Mi abuelo vendió siempre en el portal de Correo 12, ya conocido como “El turrón del Portalito”.

3ª Generación

Con Eladio estuvo su hija, Adelia, mi madre, quien me dejó, entre otras cosas, su nombre, continuando con la tradición y añadiendo su toque personal a los turrones Iváñez. Nombre el cual llevo con inmenso orgullo.

Adelia, gran maestra turronera, siempre atendió a la golosa clientela en Correo 12, mientras su padre, mi abuelo Eladio Iváñez Coloma, hacía de “canguro” con su nieta. Me llevaba y me recogía en el colegio, en las Escuelas de Múgica, frente a la ría, me paseaba, me hacía amar a esta hermosa ciudad y a esta hermosa historia familiar.

La venta se realizaba en el Portalito de Correo 12, pero en el piso 1º teníamos el almacén para guardar las mercaderías. Cada mañana se ponía el tenderete, el mostrador y se bajaban los turrones. Cada noche se recogían y vuelta a empezar.

Y así, todos los años, desde noviembre hasta después de Reyes.

4ª Generación

A raíz de las inundaciones de 1983 el portal quedó inhabilitado para la venta, y la tienda se trasladó al 1er piso-almacén.

La clientela respondió de maravilla, subían y bajaban las escaleras cargados con el turrón Iváñez (por cierto, la escalera es la misma), manteniendo viva la tradición de CORREO 12, el turrón del Portalito.

5ª Generación

En el piso, ya acompañada de Iván, mi hijo, la 5ª generación, atendí, conocí y entablé amistad con muchos clientes y descendientes de clientes, que no faltan nunca a la cita anual para comprar turrones Iváñez.

En el año 2005, para poder atender y servir mejor a nuestros clientes y amigos, volvimos a bajar al “Portal” , montando allí la turronería Iváñez, la Turronería Adelia Iváñez en Bilbao, y añadimos nuevos productos adecuados a cada estación: helados, licores, dulces,….y siempre, siempre, el turrón.

El piso lo sigo manteniendo, al igual que el tenderete original de mi abuelo, como preciados tesoros, símbolo y herencia de “El turrón del portalito” en Correo 12.

Y aquí seguimos cada día, gracias a la fidelidad de los bilbaínos que han seguido acudiendo, reconociendo y valorando nuestro origen y la calidad de los productos que ofrecemos… y todo ello en el mismo lugar en el que TODA LA VIDA ha sido ofrecido.

Historia viva
de cinco generaciones

1ª Generación

1855 –Miguel, mi bisabuelo- Jijonenco de pro y emprendedor, elabora ricos productos de su pueblo Xixona. Sabe que su turrón es el mejor, así que decide buscar mercado.

En uno de sus múltiples viajes, llega a Bilbao, y conoce a un bilbaíno con quien establece una entrañable amistad. Éste le pide que traiga sus dulces para probarlos. Miguel así lo hace y su amigo queda maravillado. Él confía en que los los bilbaínos, de fino paladar, sabrán valorar sus productos., así que le ofrece su portal (CORREO, 12) para que pueda venderlos.

Así, Miguel llega a la Villa con su carro cargado de dulces manjares, en 1855, instaurando una tradición que perdura hasta nuestros días, 158 años después.

2ª Generación

Tras Miguel siguió Eladio, mi abuelo, que puso nombre al turrón “Eladio Iváñez Coloma” y que, poseedor de fértiles terrenos con almendras, romero y todas las delicias de la cuenca mediterránea, perfeccionó, mejoró e instauró las fórmulas magistrales del mejor maestro turronero.

Mi abuelo vendió siempre en el portal de Correo 12, ya conocido como “El turrón del Portalito”.

3ª Generación

Con Eladio estuvo su hija, Adelia, mi madre, quien me dejó, entre otras cosas, su nombre, continuando con la tradición y añadiendo su toque personal. Nombre el cual llevo con inmenso orgullo.

Adelia, gran maestra turronera, siempre atendió a la golosa clientela en Correo 12, mientras su padre, mi abuelo Eladio Iváñez Coloma, hacía de “canguro” con su nieta. Me llevaba y me recogía en el colegio, en las Escuelas de Múgica, frente a la ría, me paseaba, me hacía amar a esta hermosa ciudad y a esta hermosa historia familiar.

La venta se realizaba en el Portalito de Correo 12, pero en el piso 1º teníamos el almacén para guardar las mercaderías. Cada mañana se ponía el tenderete, el mostrador y se bajaban los turrones. Cada noche se recogían y vuelta a empezar.

Y así, todos los años, desde noviembre hasta después de Reyes. mandado.

4ª Generación

A raíz de las inundaciones de 1983 el portal quedó inhabilitado para la venta, y la tienda se trasladó al 1er piso-almacén.

La clientela respondió de maravilla, subían y bajaban las escaleras cargados con el turrón (por cierto, la escalera es la misma), manteniendo viva la tradición de CORREO 12, el turrón del Portalito.

5ª Generación

En el piso, ya acompañada de Iván, mi hijo, la 5ª generación, atendí, conocí y entablé amistad con muchos clientes y descendientes de clientes, que no faltan nunca a la cita anual.

En el año 2005, para poder atender y servir mejor a nuestros clientes y amigos, volvimos a bajar al “Portal” , y añadimos nuevos productos adecuados a cada estación: helados, licores, dulces,….y siempre, siempre, el turrón.

El piso lo sigo manteniendo, al igual que el tenderete original de mi abuelo, como preciados tesoros, símbolo y herencia de “El turrón del portalito” en Correo 12.

Y aquí seguimos cada día, gracias a la fidelidad de los bilbaínos que han seguido acudiendo, reconociendo y valorando nuestro origen y la calidad de los productos que ofrecemos… y todo ello en el mismo lugar en el que TODA LA VIDA ha sido ofrecido.